¿Quienes son los indígenas y cómo saber que tan pobres son las mujeres indígenas?
Definir, cuantificar, identificar, o tratar de describir a la población indígena dentro del conjunto de la sociedad mexicana, no solamente en el marco del folclore, de los desastres o de la violencia en sus expresiones valerosas desde el fondo de las cañadas, es una tarea bien difícil, pero muy necesaria, que no es posible hacerla, como se ha hecho, desde las definiciones amplias, teóricamente pensadas en los cubicuelos aislados de los investigadores de la pobreza, que encerrados en sus torres de marfil, la mayoría de las veces inventan definiciones y categorías muy lejos de la realidad.
Ante estas incapacidades y tratando de establecer un marco de referencia, tomaremos la definición de pueblos indígenas “ …como aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el país al iniciarse la conquista y antes de que se establecieran las fronteras actuales de los Estados Unidos Mexicanos y que cualquiera que sea su situación jurídica conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas o parte de ellas”.
Esta definición, palabras más, palabras menos, es aceptada por casi todos los actuales pueblos indígenas y por los intelectuales o funcionarios de gobierno relacionadas con los indígenas. Sin embargo no posee información cuantitativa respecto al número de sus integrantes, ni de sus principales indicadores socioeconómicos, mucho menos de su situación de pobreza.
¿ Cómo se mide la pobreza de los indígenas?
Marginación, explotación y exclusión, tres enfoques que son referentes indiscutibles en el estudio de la pobreza indígena, que como situación colectiva, se ha vuelto recientemente en un problema muy serio.
La pobreza es un estilo de vida que atenta contra la vida misma y la dignidad de las personas y de los grupos humanos que pone en riesgo la posibilidad de producción y reproducción para mantener los elementos básicos que puedan generar o mantener los actuales conglomerados humanos.
Al principio se consideró a la pobreza como un desajuste social, producto de la marginación de las bondades del desarrollo, que lógicamente se resolvería aplicando tecnología e impulsos desarrollistas a los sectores atrasados de la sociedad. Posteriormente se vio que la pobreza era un subproducto de la dinámica de explotación de los sectores acomodados de la sociedad y que sólo se solucionaría con la transformación de las relaciones de producción. En la actualidad se considera que la característica principal de la pobreza se debe a un fenómeno de exclusión de las mayorías, de los beneficios o prebendas de la sociedad que la convierten en una población “sobrante”.
Esta situación de exclusión ha convertido a las mujeres indígenas en personas olvidadas y marginadas de la sociedad que presentan una acumulación de rezagos sociales que están al borde del conflicto social.
Y si los estudios para determinar las causas de la pobreza indígena son ambiguos y casi no existen, para determinar el grado de pobreza y las causas de la pobreza de las mujeres indígenas, es una intencionalidad que se pierde en el vacío, en la ambigüedad, etc.
Es por todos conocidos la imagen de pobreza que conocemos de las mujeres indígenas, aisladas y marginadas en sus propias comunidades de los pocos beneficios u oportunidades que llegan. Dentro del machismo tradicional de las comunidades indígenas, la mujer vive sometida a los caprichos de los hombres, en su espacio que le ha sido asignada que es la cocina y cuyas tareas se concretizan a servir a la casa y al marido. Sin posibilidades de aspirar a una superación, a poder realizar algunas de sus inquietudes, a poder mostrar que ella también es una persona que merece un trato justo y equitativo y que también tiene derecho a vivir dignamente. La mujer vive marginada y abandonada sin dejar huella de su existencia, mostrando al mundo entero que ella es la más pobre entre los pobres.
Los retos actuales
La superación de las condiciones de pobreza o marginación de los indígenas, es un reto impostergable que no podrá ser solucionado en el corto plazo. Los retos para su superación socioeconómica, no pueden ser responsabilidad de los indígenas o de la atención exclusiva de los gobiernos federales o estatales, como tampoco de la ingerencia de la Organizaciones de la sociedad civil, ni de la Iglesia, menos de actitudes “voluntaristas”, o planes y proyectos paternalistas.
Más allá del tamaño de las carencias y necesidades de los pueblos indígenas, es urgente, a toda costa, disminuir el rezago social de los indígenas Pero Advertimos no es un problema que requiera sólo de un cambio en la distribución y asignación de los recursos gubernamentales, o en las reglas para la asignación de los mismos, sino que implica una profunda modificación de las relaciones estructurales que hasta ahora han tenido los Gobiernos con los pueblos indígenas.
Se requiere en principio de una legislación adecuada que reconozca jurídicamente a las comunidades indígenas y que sea promovido y realizado a través de un diálogo amplio y formal entre varios sectores de la sociedad y el cumplimiento de los acuerdos y compromisos del gobierno con los pueblos indígenas. De tal manera que la relación entre el Estado y los pueblos indígenas, que se ha caracterizado por la ineficiencia, la incomprensión, la corrupción y la manipulación, se debe de plantear en otros términos que permitan a los pueblos indígenas acceder al bienestar social sin sacrificar su cultura y sus tradiciones.
Sin duda la nueva relación que se requiere entre el Estado y los pueblos indígenas debe fundamentar sus contenidos y acciones en un amplio conocimiento de sus condiciones de desarrollo económico y social, que durante largos años ha estado insuficientemente presente en los procesos de planeación y ejecución de las políticas sociales y culturales de orden nacional.
Los pueblos indígenas hacen ver al conjunto de la nación la necesidad de reconsiderar los viejos prejuicios y mirar en ellos una fuente de renovación que dé forma a un país más plural, democrático y diverso en la transición al nuevo siglo, al nuevo milenio. En la actualidad los pueblos indígenas constituyen uno de los actores sociales destinados a jugar un importante papel en la recomposición del país, de modo que las grandes distancias que existen entre la marginalidad y la riqueza se reduzcan, dando lugar así a nuevos modelos de desarrollo en los que su participación permita encontrar caminos alternativos acordes con sus expectativas culturales, sociales, económicas y de justicias.
C.Guadalupe Hernández
Luis Sereno C
Equipo Uarhi – Marzo del 2010
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