
Parecería contradictorio o fuera de foco, hablar de política en estos momentos en que solo se oyen comentarios y críticas sobre el desempeño de las selecciones en Sud África y menos tratar de relacionar estos dos acontecimientos o estas dos situaciones.
Sin embargo, hay algo de fondo que relacionan estos dos aspectos de nuestra realidad, por un lado la apuesta que todos los mexicanos hacemos por el “TRI· haga algo diferente, pase a la siguiente ronda y por fin veamos que en México sí tenemos algo para celebrar, para festejar. Ya que en el campo de la política, son pocas o casi nulos los hechos, situaciones o realidades por las que podas festejar o al menos sentirnos contentos por algún acierto de nuestros dirigentes o alguna decisión a favor de los más humildes o de la gente del pueblo.
Todo el entusiasmo que México expresa en las calles, en los comentarios de la TV, de los grupos de amigos, que en el fondo dicen “ahora sí”, ”de la mano del Vasco Aguirre, sí la hacemos” es precisamente sembrar una esperanza, aunque sea en el “Tri” de que México puede hacer algo, puede sobresalir y mostrar al mundo una cierta capacidad de hacer alguna cosa que llame la atención ante el conglomerado reunido en el país de los grandes contrastes, como es Sud África.
Porque en el otro frente en el político, poco o nada hay que reúna las esperanzas de un pueblo que ha sido encerrado en la ignominia de la falsedad de los acuerdos políticos, siempre de espaldas al pueblo. O, ¿no es cierto que la SCJ de la Nación declaró que no hay nada que perseguir en el incendio de la guardería ABC de Nuevo León?, La situación de los obreros, sobre todo de los del sindicato de electricistas de Luz y Fuerza, que se mueren en huelga de hambre. El aumento de la desigualdad social y por lo tanto de la pobreza, nos muestra con ironía que tenemos al hombre más rico del mundo, pero seguramente tenemos a la mujer más pobre del mundo, y le ganamos a África y a Haití. El monopolio de la educación, en su desbarajuste total, no responde a las necesidades del pueblo, que sigue recibiendo una educación escolar caduca y excluyente de la realidad nacional. Que los pobres pueblos indígenas siguen marginados dentro de la Constitución Política y como pueblos está fuera de todas las iniciativas gubernamentales. Y podemos seguir con este rosario de incumplimientos gubernamentales, de promesas falsas, de Diputados y Senadores que llegaron a la Cámara por la puerta falsa y que de inmediato han olvidado que su función es estar siempre a favor de los más pobres y necesitados de México. Aquí pues, en este territorio de la política, no podemos sembrar esperanzas ni fugaces ilusiones. Por eso erl pueblo golpeado, el México profundo, el olvidado pero que existe en cada esquina, en cada poblado de nuestros Estados, Sí grita y se desahoga confiando en el triunfo del “Tri” que por lo menos le de vida a sus ilusiones, a una esperanza de triunfo, aunque sea en el Fut.
Equipo Uarhi. Junio del 2010.
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