Se termino un gobierno que entre comillas “Se denominaba de izquierda”. En el duro caminar de cuatro años solo encontramos desorden, ambigüedad e incapacidad administrativa. Fue una tristeza que el partido del PRD termine así una experiencia interesante de gobernar un estado con raíces Cardenistas.

Las elecciones pasadas nos han demostrado la abrumadora derrota de lo que quedaba de una izquierda fallida y desprestigiada por una mala administración.

El resultado de las elecciones nos indica que la mayoría del pueblo michoacano voto por la continuidad de un partido (PRI) que había dejado marcas de buena administración y de un servicio a los sectores más necesitados. No creemos que Fausto Vallejo pueda cambiar las políticas de gobierno, heredando un estado abandonado por sus Secretarías y huecos en el tejido social.

Hay esperanzas de apoyos reales del posible presidente nacional Peña Nieto, pero esas promesas a veces de diluyen en el olvido y en nuevos compromisos políticos.

La derrota de la Cocoa Panista, que con fuertes cantidades de dinero no supo convencer a la gente de su proyecto de cambio gubernamental y la desconfianza de su hermano Presidente Nacional, la hizo perder las elecciones en medio de un triunfalismo adelantado y que no supo cambiar la mentalidad de las mujeres p’urhepecha a favor de su partido. Es un golpe muy fuerte al PAN del cual no podrá levantarse en el corto plazo. Es una experiencia fallida que deja repercusiones de que es muy difícil que la derecha vuelva a competir por las elecciones.

El caso del PRD es una historia distinta. Godoy entro con el apoyo mayoritario de la ciudadanía y en el horizonte se vislumbraba quizá un cambio estructural a favor de los más pobres.

A lo largo de su periodo nos fuimos dando cuenta que habíamos cometido un error al votar por el PRD. Su incapacidad administrativa salió a flote a los pocos meses de trabajo y hasta en la SEP en buenas manos se notó la cerrazón y los controles férreos desde la casa de Gobierno.

La incapacidad de muchas de sus Secretarías hacia que flotaran en el aire sin asentarse en las necesidades urgentes de los sectores populares.

Fue el ambiente que se encontró Silvano en su propuesta de nuevo gobernador. Un joven audaz, con capacidad administrativa pero una historia dudosa, al enfrentarse al desprestigio administrativo de Godoy y sus auxiliares, hizo que su campaña no tuviera éxito. La administración pasada había colocado una gran lapida en la tumba del PRD, difícilmente un joven nuevo con buenas aspiraciones podría levantar esta losa. El entierro del PRD es lamentable, pues entierran aspiraciones y propuestas con algún sentido popular y sobre todo una angustia de cambio que ya es urgente que se de sobre todo en las comunidades indígenas.

Y así nos encontramos este fin de año con un gobernador que no tiene dinero ni para pagar los salarios de su personal y que se hunde en el desprestigio nacional llevando consigo propuestas y sueños de una izquierda que no supo responder a los desafíos de sectores pobres y que se recordara, en el futuro, como el paso funesto del PRD en un estado de grandes aspiraciones populistas, sembradas por el Cardenismo.

DICIEMBRE DEL 2011

 

 

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